Arqueros, un tema que desvela al Gallego Insúa

Rubén Insúa pidió para la próxima temporada “6 o 7 refuerzos de jerarquía” y mantener gran parte de lo que tenía.

El problema que tiene la nueva dirigencia cuerva es que en el mantener lo que tenía están los arqueros. Augusto Batalla es casi un hecho que no seguirá jugando en el club azulgrana y ahora se suma el problema de Facundo Altamirano.

San Lorenzo de Almagro se enfrenta a un desafío considerable de cara al próximo torneo. River Plate solicita una cifra de dos millones de dólares por el arquero de 27 años, una suma que en el Ciclón ven con reticencia a desembolsar. Como alternativa, se baraja la opción de Facundo Altamirano, cuyo pase es estimado en un millón y medio de dólares por Banfield. Aunque el plazo para concretar la operación con este último ya venció, en el club lo consideran una prioridad para el próximo año.

Sin embargo, surge una luz de esperanza en el caso de Altamirano, quien se convierte en una prioridad para la dirigencia en estas horas cruciales. San Lorenzo explora la posibilidad de negociar con Banfield un nuevo préstamo para el arquero, destacado en anteriores actuaciones. Esta estrategia permitiría postergar la adquisición de un porcentaje del jugador por al menos seis meses, una movida necesaria también para retener al guardameta de River, Batalla.

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El Ciclón se encuentra en la imperiosa necesidad de llevar a cabo un mercado de pases sumamente alentador si pretende destacar en el año 2024, repleto de desafíos, y aspira a ser uno de los animadores principales en la Copa Libertadores, un objetivo prioritario para el cuerpo técnico.