Una nueva oportunidad, un nuevo comienzo

Por Sebastián Giménez. Escritor. Autor de los libros “Veinte Relatos Cuervos” y “Cuarentena de relatos cuervos”

San Lorenzo aburrió mucho de tan clasificado que estaba. Un partido inmirable, anodino, anunciado, insulso. Te podías ir a preparar la cena, volver y la seguía teniendo el jugador de Aldosivi Villalba secando la pelota para hacer un lateral. El partido tuvo cortes permanentes, pero más que eso me llamó la atención la excesiva tardanza en retomar el juego. Debió adicionar veinte minutos el árbitro si hubiera computado el tiempo perdido, pero viendo la calidad del juego está bien que sólo agregara seis, e incluso pudo interpretarse como un castigo para los que estábamos viendo ese bodrio.

Leé también Copa Diego Maradona: fixture confirmado para el Ciclón

Los marplatenses tenían que ganar para intentar clasificar y los de Boedo jugar para que se lucieran los pibes. En el once inicial, Julián Palacios, Alexis Sabella, Nico Fernández y Alexander Díaz. ¿Cuál fue la sensación de lo que se vio en el partido? Que dejaron pasar la oportunidad de hacer dudar al DT. Con ratos interesantes, como los desbordes de Palacios por la derecha. Como esos pases hechos como si en el pie tuviera un guante de Sabella, lateralizando buscando la mejor salida. Como la versatilidad del pibe Fernández en el primer tiempo, multiplicándose en la dinámica como un torbellino. Como el tractorcito Díaz, que acomoda el cuerpo, disputa todas, desequilibra en el mano a mano que el rival suele cortar con infracción.

Todo eso bueno se vio. Pero ¿cuál fue la sensación general que tradujo el partido? Que los pibes no se rebelaron la mayoría de las veces, que prefirieron la entrega segura al vértigo, la tranquilidad de no atolondrarse a la explosión. Nacho Piatti no aportó algo demasiado distinto para combatir la medianía general. Un par de amagues que se quedaron en eso. Le faltó punch al equipo, como diría el Bambino Veira. Los cambios de Soso promediando el segundo tiempo mostraron esto: afuera los pibes, adentro los experimentados. O afuera los suplentes, adentro los titulares.

Atrás, Monetti bien. El rival casi no pateó al arco pero jugó bien con los pies y no tuvo desconcentraciones. Los centrales bien, aunque criticar a Vergini sea gratis. Y Cachila Arias casi mete un gol. Los laterales, con altibajos Salazar y muy bien Gabriel Rojas. Que parece haber vuelto mejor desde el otro lado del charco. El tren pasa una, dos veces en el andar arrollador del fútbol que no se detiene y si no te subís te quedás papando moscas en el andén. Rojas aprovechó su oportunidad y es una variante.

Arriba ¿qué decir de Di Santo? Parece fuera de estado, falto de ritmo pero ayer hizo algunos movimientos interesantes en las pocas que le llegaron, pivoteó ganando de cabeza varias veces, hizo algunas cortinas combinando con Alexander Díaz. Y tuvo un mano a mano. Luego de un rebote en el zaguero rival, le quedó la pelota picando desde un ángulo cerrado. Casi en la misma posición en que le quedó a Félix León contra Boca en un partido en el 89. Aquél delantero guaraní le pegó con el empeine de forma tremenda como apuntándole a los ojos al arquero xeneize y la pelota cruzada se clavó arriba superando la humanidad de Navarro Montoya. Di Santo le pegó fuerte pero dio en las rodillas de Pocrnjic.

En fin, de la lectura general del partido puede decirse que los jugadores del equipo alternativo jugaron como suplentes. Casi que le dieron la razón al entrenador de considerarlos así desde el inicio del campeonato. No tuvieron la rebeldía que sí habían mostrado en Mar del Plata contra el mismo rival, y haciendo dudar al hincha o al propio DT sobre la conformación del equipo al partido siguiente. En la costa marplatense habían hecho olvidar a los hermanos Romero, en los dos últimos juegos se hizo evidente su falta.

Leé también El programa de la zona Campeonato de la Copa de la Liga Profesional

Pero en el fútbol todo puede cambiar, las certezas naufragan con la misma rapidez que se edifican. También puede pasar con esta falta de rebeldía que vimos ayer. Y que los pibes, armados de confianza y con estas experiencias sobre el lomo, se decidan un día a intentar romper con lo previsible. Animarse a arriesgar. Que todos los partidos la pelota empieza a rodar y es una nueva oportunidad, un nuevo comienzo.

Si querés seguir informado/a con toda la actualidad de San Lorenzo seguinos en nuestras redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram Youtube) o suscribite de forma gratuita de nuestro Canal de Telegram.