Si de Declaraciones Juradas se trata. Una mirada sobre el fallo de la Superliga

*Por Sebastián Giménez, autor de Veinte relatos cuervos

Para que exista justicia, tiene que haber imparcialidad, rezan los elementales manuales del Derecho. Objetividad, una norma y una sanción. Pero en un país donde hasta la imparcialidad de Comodoro Py está siendo cuestionada, imagínense la Superliga, ese ente formado por dirigentes de fútbol. Que tienen sus simpatías, va de manual. ¿Cómo lograr que el hincha considere como personas ecuánimes y justas a dirigentes que declararon en distintas ocasiones su preferencia y fanatismo por un club? ¿Dónde deberíamos entonces ir a buscar jueces asépticos y objetivos, si los organismos se nutren de dirigentes de fútbol, como no podía ser de otra manera? La imparcialidad es imposible. El Reino de los justos está cerca, dijo alguna vez Jesús en un pasaje bíblico. No parece posible creerlo hoy en la Argentina, donde la Justicia no pasa su mejor momento de legitimación.

Leé también   Uvita lesionado, Di Santo sigue fuera y los Romero cerca de renovar

Declaraciones juradas. El que juró pagar en dólares, pagará dólares. Y claro, porque si juráramos pagar en pesos no te firmaría ni un jugador de ese equipo de los sueños (o de las pesadillas) que algunos denominan Almironeta. Y así les pasaría a todos los equipos, no sólo a San Lorenzo. El desafío enloquecedor de pagar con pesos continuamente devaluados por una crisis económica devastadora de las finanzas

Otro aspecto desastroso del fallo es mezclar aspectos de índole económico/financiero con lo deportivo. El descuento de seis puntos a San Lorenzo es injustificable. Y, en la situación actual del equipo, es una vara muy alta. No es fácil precisar cuántos partidos precisaríamos deportivamente para dejar atrás la sanción. Es tirarle a San Lorenzo con un mazazo donde más le duele, la actual racha nefasta y un último puesto de la tabla que parece haberlo dejado ahí indefenso, a merced de los verdugos. Mezclar lo deportivo con lo económico, en un país donde la moneda es de arena, es sumamente peligroso. El campeonato o el descenso de un equipo pueden definirse entonces por un balance, o declaraciones juradas. En los futuros mercados de pases, habría que fijarse, en lugar de jugadores, de incorporar un buen equipo de contadores y financistas. En lugar de preguntar si juega Román Martínez, preguntaremos si se siente bien el tesorero. Tenés que mirar el debe y el haber, y de reojo la tabla de posiciones.

Leé también   Empate con sabor a poco: Analisis San Lorenzo 1 vs Banfield 1

Y en esta sanción no debe soslayarse ese pensamiento de que precisamos financistas y capitales, que quiere decir sociedades anónimas deportivas. Pero los cuervos preferimos, obstinadamente, seguir siendo una asociación civil sin fines de lucro así sea con el balance en rojo. Tal vez hay que recuperar algo de aquel espíritu amateur, el que llevó a Federico Monti a resguardar la plata del club unos años hasta que volvió a resurgir, a refundarse. Los $120 magros que quedaban en tesorería fueron custodiados celosamente por ese caudillo de Boedo, uno de los próceres de la fundación del ciclón. Se precisa esa fe y compromiso de los dirigentes en momentos duros, cuando los factores del poder externo también juegan en contra del club.

Si de declaraciones juradas se trata, es más reconfortante quedarse con el juramento de la Gloriosa hinchada, que hasta estuvo en las puertas del Hilton, oponiéndose y haciendo escuchar su voz en la conferencia de los verdugos. Esas estrofas hermosas que rezan que vengo del barrio de Boedo, barrio de murga y carnaval. Te juro que en los malos momentos, siempre te voy a acompañar.

Si querés seguir informado/a con toda la actualidad de San Lorenzo seguinos en nuestras redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram Youtube) o suscribite de forma gratuita de nuestro Canal de Telegram.
Leé también   Di Santo cerca de Boca y Previa San Lorenzo vs Banfield