En alpargatas. La vuelta a la victoria en Mar del Plata

*Por Sebastián Giménez. Escritor. Autor del libro “Veinte Relatos Cuervos”

 Qué lindo que es estar en Mar del Plata, como dice el tema de Juan y Juan. Fin de ciclo, cambio de aire. Triunvirato Romagnoli; Tocalli; Acosta al banco. Enseguida, es común encontrarse con parroquianos en la mesa de un bar o a la vera de un puesto de diarios que te dicen: ¿Vio cómo son los jugadores? Iban para atrás, son terribles. El fútbol está lleno de teorías conspirativas. Y uno podría retrucar que yo, en mi temprana adultez, armaba equipos de fútbol con mis amigos, que nunca fuimos muy dúctiles que digamos. Había unidad, diálogo, buena relación y amistad pero ganábamos dos partidos por año. La unión hace la fuerza, pero siempre necesitás algo más. Un cambio de aire, el aroma de la costa atlántica con su agua salada y un recreo que alivia del calor infernal que hizo en Buenos Aires. Refrescar las ideas, calzarse, como a la vuelta de la rutina laboral agobiante, las alpargatas.

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Con alpargatas parece pegarle a la pelota el pibe Herrera, un lateral derecho que hace de todo: comete dos penales vs River; tira dos asistencias vs Patronato y le pega con la chancleta y la clava en el ángulo un par de veces en el ciclo triste de Almirón. No se queda quieto el pibe, acierta y se equivoca. Contra Aldosivi tiró el pase gol a Gaich, le tapó un mano a mano el arquero, le erró desde buena posición en el área; cabeceó un centro del Tanque Gaich que también le contuvo el uno. San Lorenzo creció desde la combinación entre Herrera y Gaich, sumándose también el pibe Palacios. Mereció meter un gol el pibe y se le hubiera dado si se sacaba por un rato las alpargatas.

Uno a cero, gol de Bruno Pittón y ya no es sorpresa, luego del centro de Ángel Romero. Entendimos también que Menossi podía jugar de doble cinco para sostener la pelota en la mitad de cancha. Segundo tiempo, gol del tanque Gaich que no había tenido una buena primera mitad pero todo se tomaba con soda, con otro ánimo.

Descuento de Aldosivi, demasiados relajados mirando algún espigón quedaron Colocha y Gonzalo. Pase frontal, nadie cierra, campo y pelota dominada para el delantero, gol. Los pibes aportaron frescura, no debe descartarse que algún central de Reserva pueda ir alternando en el primer equipo. Dos a uno. Y Aldosivi se vino y casi nos clava una carambola y un bombazo de afuera del área el pibe Contreras. Pero lo ves estirar a Torrico y pensás que la pelota se va afuera por un raro artilugio, como fue. Si hubiera entrado una de esas dos, la sensación de alivio y cambio de aire se hubieran derrumbado como un castillo de arena en la Feliz. Pero esto es fútbol, y la clavó en el ángulo Oscar Romero en un precioso tiro libre cuando no quedaba nada.

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Que no le ganamos a nadie, dirán los cuestionadores que nunca faltan. Pero ojo que venía de racha Aldosivi, y a San Lorenzo este año lo vapulearon Central Córdoba y Defensa y Justicia y lo peloteó Patronato. Ganar siempre alivia. Algo se había quebrado en Córdoba y se tocó fondo vs Racing. Después de aquél segundo tiempo sin brújula, tres puntos y tres goles cambian el ánimo, renuevan el crédito y multiplican el tiempo. Como olas que vienen y van son los ciclos y las verdades efímeras del fútbol. Que subís, que bajás, que empatás. Que te aprieta la soga el cuello. Y que te relajás, te quitás el calzado, observás el horizonte sin fin del cielo uniéndose con el mar y te llenás de arena y mojás los pies en el agua salada. En ojotas. O en alpargatas.

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