La conmovedora historia de Ezequiel Montagna

El futbolista juvenil de San Lorenzo contó qué es lo que lo motiva: “Mi hermana tiene una discapacidad motriz que no le permite movilizar las piernas. Mi mamá es una luchadora porque siempre la llevaba a la obra social, a quimioterapia. Son tratamientos caros porque muchas veces no se pueden pagar”.

“No me gustaba mucho contarlo, no por vergüenza, sino por intimidad. Pero empecé a averiguar y encontré que a mi hermana le puede servir un tratamiento en Cuba de un mes, donde se mejoran los músculos y la movilidad para que pueda recuperar lo que perdió”, explicó en diálogo con ESPN Radio. Y agregó: “Mi sueño es ser futbolista profesional, que ya lo soy, pero no me siento lleno. Tengo un objetivo en la vida y es que mi hermana camine. Que se pueda levantar de su silla de ruedas y me venga a dar un abrazo me haría muy feliz”.

“El tratamiento sale 40.000 dólares con pasajes y todo. Estaría bueno que ayuden, porque yo todavía con mi sueldo de jugador, no lo puedo pagar. Todavía no pude hablar con Lammens o Tinelli sobre este tema. Me gustaría contarles esta historia y que me puedan ayudar”, contó.

Siguiendo con el problema de su hermana, añadió: “Hay tiempos que tiene mi hermana que hay que aprovecharlos porque está en etapa de crecimiento. Está en una etapa de crecimiento físico y mental y en los próximos años debe hacer este tratamiento. Lo importante es que vaya y vea cuantas veces es necesario que siga el tratamiento”.

Terminando con el tema, tiró: “Un día le dije a mi hermana: “Aldi yo te voy a hacer caminar. Vamos a ir a Cuba y te voy a hacer caminar”. Un par de días después, mi mamá me llamó y me contó que en el colegio había contado eso que le había dicho. Yo la amo y la quiero ayudar”.

SUS INICIOS: “Nací en Mar del Plata y soy hincha de San Lorenzo. En un centro de alto rendimiento de Mar del Plata tuve como entrenador a Pablo Caballero y al hijo de Coco. Allá me dijeron que no estaba bien físicamente. En San Lorenzo pude crecer mucho y subir los ocho kilos que estaba abajo. En Mar del Plata era sólo galletitas y un jugo. De chico uno no sabe lo que se juega de chico y de grande aprendí lo importante que es la alimentación”.

-“A Buenos Aires llegué en 2011. Me sumé a sexta división y sabía que a pesar de que era lindo me iba a costar. Hoy ya hice mi primera pretemporada, firmé mi primer contrato y entreno en Primera División. Es muy lindo cumplir un sueño”.

-“Ser profesional implica muchas cosas. Aprender a manejarte en lo futbolístico y lo personal, cuidarse dentro y fuera de la cancha. Uno lo va aprendiendo de grande y con la gente que te aconseja. Hace un año vivo en un departamento en Caballito. Antes estaba en una pensión y por un tema de edad debí buscar algo. Costó encontrar un departamento porque pensaban que por tener 18 años buscaba joda. Pero no hay quejas de los vecinos, salvo cuando gritan los goles de Boca y me enojo”.

SU POSICIÓN: “Me encanta la forma de juego que impone Bauza. En la reserva jugamos igual y juego de volante por derecha en ese esquema”.

SU FAMILIA: “Mi papá es panadero. Tuvo la desgracia de tener un accidente laboral que perdió tres dedos durante una metalurgia. Cobró la indemnización porque lo despidieron y se compró una camionetita y era albañil. Así empezó y es un ejemplo. Siempre lo cargo, porque lo logró con tres dedos menos”.