El mejor título

Manu Rodríguez se destaca por el salto y sus volcadas, pero también por su flamante profesión: Técnico en Higiene y Seguridad Laboral. “Se puede estudiar y jugar al mismo tiempo”, contó.

El deporte profesional muchas veces condiciona algunos proyectos personales en la vida de los atletas. Pero con organización y sacrificio, se pueden cumplir ambos objetivos en simultáneo.

Jugar al básquetbol en la Argentina requiere un esfuerzo grande. La temporada de 10 meses, con distancias largas y una gran cantidad de partidos y entrenamientos, suponen ser un escollo para aquellos que quieran estudiar. 

Manu Rodríguez, tal como se destaca en el rectángulo de juego, saltó estos obstáculos y agarró los libros como toma un alley oop con la número 10 del Ciclón. Pero en vez de enterrarla, fue para terminar una carrera de grado. 

“Empecé a estudiar Higiene y Seguridad Laboral en la Universidad Siglo XXI de Cordoba a principios de 2020, apenas terminé quinto año. Justo comenzó la pandemia y esto me ayudó a dedicarme plenamente al estudio en el primer año. Después cuando retornaron todas las actividades seguí acompañando la carrera día a día”, nos contó el jugador de 20 años.

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La carrera en total duró poco más de dos años y medio. Y a pesar de los compromisos que asumió para ser basquetbolista profesional en la Liga Nacional, jamás se le pasó por la cabeza pedirle tiempo muerto a la carrera. Siguió adelante con la misma voluntad que muestra al defender la casaca azulgrana. 

Arrancaste tranquilo los estudios por la pandemia, ¿pero cómo fue estudiar después mientras entrenabas y jugabas?

Costó un poco más, porque tenés que aprender a repartir el tiempo y las ganas. Generalmente uno entrena a la mañana y después es más difícil ponerse a estudiar por la tarde, incluso cuando hay viajes. Pero creo que con esfuerzo y organización, se puede.

– ¿Te ha tocado tener que estudiar en las giras, tanto en el micro como en los hoteles?

Sí, me ha tocado estudiar en el micro. Incluso rendir en los viajes. Eso fue lo más difícil. Pero pude hacerlo.

– Está claro que la modalidad para estudiar fue a distancia, ¿pero cómo era la plataforma que tuviste que utilizar para estudiar y rendir?

Por bimestre tuve dos materias, de cuatro módulos. En la plataforma que ingresaba estaba todo el material de estudios cargado. Lo descargaba, lo leía, estudiaba y realizaba las tareas asignadas. Obviamente tenías un límite de tiempo, pero tenía libertad para manejar los tiempos.

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– ¿Por qué te inclinaste por esta carrera?

Mi viejo es licenciado en Seguridad e Higiene, y haberlo visto tantos años trabajar en mi casa me llamó mucho la atención lo que hacía. Al principio yo no quería esta carrera, pensé en estudiar arquitectura. Pero me llevaba mucho tiempo y con el básquet no podía. Finalmente me incliné por esta y no me arrepiento para nada. 

– Imagino que tu papá te ayudó con los estudios…

Un poco. Traté de no pedirle ayuda para poder adquirir por cuenta propia los conocimientos. Pero sí, en algunas cosas me ha dado una mano enorme. Ahora puedo yo darle una mano a él cuando necesite. 

– ¿Cómo te imaginas llevar la profesión y el básquet profesional al mismo tiempo?

El año que viene quiero hacer la licenciatura. Debo estudiar un año y medio más para eso. Tengo el título de técnico, pero no creo que ahora pueda ejercerlo. Sé que la carrera de basquetbolista no es eterna y tiene fecha de vencimiento. Creo que cuando uno termine de jugar, tiene que saber qué hacer y esto me ayuda mucho.

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– ¿Qué te dijeron tus compañeros?

Me han felicitado, lo cual agradezco mucho. Tanto ellos, como amigos y mi familia están muy contentos. 

– ¿Qué le aconsejas a aquellos deportistas que son jóvenes y tienen la intención, las ganas de estudiar pero aún no dieron el primer paso?

Lo primero es animarse a arrancar. Probar al menos, lo que sea, cualquier carrera. Siempre tener un título te ayuda en un futuro. Hay muchas personas que dice que no se puede estudiar y jugar al mismo tiempo, pero es cuestión de organizarse.

(Prensa CASLA)