Dando lástima

Por Sebastián Giménez. Escritor. Autor de los libros VEINTE RELATOS CUERVOS y CUARENTENA DE RELATOS CUERVOS.

Ya ni ganas de escribir casi quedan. Hace unos días, Pablo Rivam (@pablorivam) twiteó “¿Fue el peor partido en la historia de San Lorenzo? No, el próximo”. Barranca abajo el equipo.
Da lástima San Lorenzo, que debió perder por goleada el primer tiempo. Visto en paralelo, fue aún peor que la pésima etapa inicial contra Aldosivi.

Habían empezado parejos los primeros quince minutos pero a San Lorenzo se le pasó rápido el cuarto de hora. Habíamos tenido alguna trepada de Ramírez y Pittón por la izquierda. Una llegada de Herrera por el otro lateral que no pudo definir Ángel Romero. Pero después se hizo patrón del partido Defensa y Justicia, mostrando una superioridad abismal sobre San Lorenzo.

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El castillo de naipes del ánimo general del equipo se derrumbó con una duda en la medialuna de Jalil Elías. Le pegó Benítez, rebotó en Donatti, que intentó correrse y descolocó a Devechi. Somos el pibe del barrio al que los otros verduguean por muy verde, por inmaduro. Uno a cero y ahí sí barranca abajo. Fue un baile de la gran siete, todos pero todos los rebotes quedaban en los de amarillo, todas las divididas. Un equipo sin alma, al que dos intervenciones de Devechi salvaron de irse goleado en el primer tiempo.

Siempre podés leer mal un partido, que el rival te supere pero lo peor, me parece, es no saber interpretar lo que ocurre en el partido y los momentos de cada jugador. El director técnico Dabove reemplazó en el entretiempo a Ramírez, el mejor de San Lorenzo de un tiempo a esta parte, probablemente porque no le rindió de enganche, la posición en la que intentó colocarlo en la segunda parte del abominable primer tiempo. Sacó al que mejor está y también a Ángel Romero, que puede ser filoso y lograr al menos algunas faltas con su técnica indudable. Entraron Troyansky y Uvita Fernández, que volvió luego de un extraño ostracismo. No anduvieron pero no se pueden buscar responsabilidades individuales cuando el fracaso es absolutamente colectivo.

San Lorenzo otra vez no tuvo mediocampo, se adelantan los centrales con la pelota y no encuentran alternativas de pase. Y queda partido al medio, y con la sola posibilidad de dañar al rival en algún bochazo frontal o alguna escalada por las puntas. En ese sentido, lo hicieron bien Herrera y Palacios por la derecha, logrando algunos desbordes e incluso llevando peligro con un zurdazo del Yacaré que desvió Husain. No hay medio, que te salven las puntas, qué se yo. El equipo iba con cierto empuje pero frontal ante un rival que sacó el pie del acelerador como teniendo lástima por San Lorenzo, dejándolo venir como el padre al hijo en un duelo en la plaza que indefectiblemente ganará el progenitor cuando se lo proponga.

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Cuando era el momento de una modificación incisiva, Dabove mandó a Peruzzi por Herrera, que había sido el mejor jugador en medio del desastre. Cuando Defensa metió el segundo, ingresó Melano por Palacios, casi como una burla al hincha o un extraño masoquismo del propio DT en la cuerda floja. Dos a cero. Siempre podés perder, el tema es la postura, la dignidad para enfrentar el traspié. La rebeldía para intentar evitarlo, totalmente ausente en el equipo. Barranca abajo, sin rumbo, dando lástima. Y llevan la azulgrana, la camiseta de San Lorenzo.

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